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24 de abril de 2014

EL PROCESO DE ENSEÑANZA DE LA ESCRITURA: LA ESCRITURA EN ESPEJO

 escritura en espejo


Un “problema” no poco frecuente entre los niños de 5 a 7 años es la escritura en espejo. No obstante, aunque muchos padres se alarman cuando ven que sus hijos tienen escritura en espejo (quizás porque la confunden con la dislexia), la realidad es que es un fenómeno normal en los pequeños que están comenzando a aprender a leer y escribir.
La escritura “en espejo”, se produce cuando los niños escriben algunos números o letras al revés, orientados en posición contraria a la correcta. Podemos comprobarlo de una forma muy sencilla. Copiamos en un folio con un rotulador los siguientes números en tamaño grande: 1, 2, 3, 4, 5, y 7. A continuación ponemos el papel enfrente de un espejo y observamos los números que se reflejan en él.
Hay muchas razones por las que un niño puede escribir de este modo:
Está empezando a escribir los números y todavía no tiene la imagen de los mismos fijada.
Está en pleno proceso de su desarrollo perceptivo y por lo tanto su percepción no está suficientemente desarrollada para percibir con claridad si un número está orientado hacia la derecha o hacia la izquierda.
Cuando empiezan a escribir está en pleno proceso de de adquisición del esquema corporal y haciendo progresos en el dominio de su lateralidad, por lo tanto no puede tener una buena Orientación Espacial que le permita diferenciar con soltura los conceptos espaciales I.-D.
Alguna vez puede ser uno de los síntomas de algo más complicado.
También puede ser debido a su poca atención, a su baja discriminación visual …
Aunque los dos motivos principales por los que se produce este fenómeno son los siguientes:
Problemas de lateralidad. En estas edades se pasa por un periodo crucial para establecer la lateralidad ya que es en este momento cuando los pequeños muestran una mayor preferencia por el uso de una mano u la otra. Sin embargo, en ocasiones los pequeños muestran una lateralidad cruzada o una lateralidad zurda. En este sentido vale aclarar que la dirección más natural que asumen los zurdos para escribir sería de derecha a izquierda (justo al contrario de las personas con lateralidad derecha y de nuestro sistema de escritura). Por ende, no es extraño que los pequeños deban pasar un periodo de entrenamiento antes de comprender esta dirección y asumirla en su escritura.
La mayoría de los niños pasan la fase de la escritura en espejo sin presentar mayores dificultades. Aunque obviamente, siempre es recomendable mantenerse atentos al posterior desarrollo de la lectura.
Problemas de la percepción visual. Cuando el niño debe aprender a leer y escribir su sistema visual debe ser suficientemente maduro como para que perciba las simetrías entre letras y a la misma vez debe haber desarrollado un sistema básico de orientación espacial. De esta forma comprenderá las simetrías entre pares de letras particularmente complejos como por ejemplo “b-d” con cambios a la derecha y la izquierda o las letras “b-p” con cambios arriba y abajo.
A la edad de 5 o 6 años algunos niños tienen dificultades para percibir estas simetrías por lo que suelen girar las letras de forma aislada ya que no perciben adecuadamente las diferencias entre una y otra. No obstante, estos problemas normalmente deben haberse superado a la edad de siete años.
Así, si bien la escritura en espejo no se evidencia siempre en todos los niños ni de forma sistemática; puede afirmarse que es una fase normal por la que pasan algunos niños cuando aprenden a escribir pero con un poco de ayuda extra estos problemas se resuelven rápidamente.
Para ayudar a los alumnos a superar esta dificultad, proponemos dos tipos de actividades para trabajar con ellos:
a. Ejercicios no gráficos: relajación, de psicomotricidad, de percepción visual, coordinación viso-motora, orientación espacio-temporal, atención, etc.
b. Ejercicios gráficos: la realización de trazos rectos, curvos, líneas quebradas, onduladas, bucles grandes y pequeños, giros con desplazamiento hacia la derecha, realización de dibujos, etc.

FUENTE: http://actividadesinfantil.com

28 de mayo de 2013

365 tareas para hacer con tus hijos en casa. Ceapa publica un calendario gratuito para desarrollar las competencias básicas que deben adquirir los niños

Jugar a adivinar el título de una película a través de gestos; comprar un billete y hacer un viaje en transporte público; hablar con la abuela de cómo eran las mujeres hace cuarenta años; escenificar un cuento; recoger en un albúm las fotos de las vacaciones; preparar la ropa del colegio; cocinar algún plato sencillo; hacer la lista de la compra y ver cuánto cuesta cada producto... Son pequeñas tareas, de sentido común, y que forman parte de la rutina de una familia. Esas pequeñas cosas que se hacen día a día ayudan a nuestros hijos a dominar una serie de competencias básicas. Eso les permitirá tener habilidades y capacidades para enfrentarse más tarde a cualquier situación (buena o mala) que les surja en la vida, como es el objetivo de la Comunidad Europea en la enseñanza. Las competencias básicas son precisamente las que analizan los informes PISA.
Pues con todas esas pequeñas tareas diarias, y otras sugerencias, la Confederación española de padres y madres de alumnos Ceapa ha confeccionado un calendario, dirigido sobre todo a los niños de Primaria (de 6 a 12 años). Cada día de cada mes hay una tarea ligada a una competencia que da pistas a los padres y las madres sobre qué tipo de actividades pueden realizar para trabajar en casa esas competencias básicas, y así complementar el trabajo del profesorado en el colegio. Por ejemplo, un domingo se puede visitar un lugar de la ciudad que los hijos no conozcan; un jueves escribir dos palabras en otro idioma y colocarlas en algún lugar común de la casa; un sábado escuchar la previsión del tiempo y elegir la ropa adecuada...
El calendario de Ceapa trata de ser un juego, una guía para la familia, una forma de ensayar actividades que entrenen a nuestros hijos con el fin de que aumentar las oportunidades de éxito en su vida escolar y social.
FUENTE: http://www.abc.es/familia-padres-hijos

21 de mayo de 2013

FOMENTAR LA CREATIVIDAD

Un niño creativo es un niño más feliz, más inteligente y más sano. Son múltiples los beneficios que aporta la creatividad y nosotros como padres debemos de estimularla.
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Para fomentar la creatividad en los niños es indispensable mantener el interés por aprender, no exigirles resultados perfectos y sobre todo ayudarles a pensar por sí mismos. Los niños son creativos por naturaleza y es fácil estimular su imaginación. Puede suceder que, sin intención, acabemos cortando las alas de su creatividad cuando no dejamos que se expresen, le decimos cómo han de hacer las cosas, o bien le prohibimos inventarse historias. Si reprimimos la creatividad de los hijos, estos se convertirán en personas sin imaginación ni espíritu emprendedor.
fomenta la creatividad de los niños, niña tocando violín.
La creatividad tiene grandes beneficios para los niños:
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- Aumenta la autoestima.
- Desarrolla su inteligencia.
- Se hace más autosuficiente.
- Mejora su comunicación y expresión.
- Beneficia su desarrollo social.
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El papel de los padres es estimular a sus hijos para que sean creativos. Un niño creativo nunca se aburrirá, estará siempre entretenido sin necesidad de tener los juguetes más sofisticados, los más caros o los más tecnológicos.
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- Cualquier momento es bueno para poner a trabajar la imaginación y ser creativos (mientras vais en el coche, hacéis la compra, cocináis, recogéis…).
- Evita un uso desmesurado de la televisión, ordenador o videoconsolas.
- Juguetes los justos, no por tener más juguetes van disfrutar más ni van a ser más felices.
- Los cuentos llenan a los niños de palabras, historias, fantasías e imaginación.
- Disfruta del tiempo que pases con tu hijo, recuerda que más vale calidad que cantidad.
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A los niños hay que dejarles que sean curiosos, que exploren y que experimenten cosas nuevas sin interferir, y felicitando sus resultados por poco complacientes que nos resulten. Eso no significa que deban actuar con libre albedrío todo el día convirtiéndose en pequeños tiranos, pues los niños necesitan límites, reglas, horarios y disciplina, pero también pueden descubrir cuáles son su inclinaciones artísticas, simplemente hay que encontrar el equilibrio.
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- Cuidado con sobre estimularlos, es importante que lo largo de su jornada los niños tengan tiempo para el estudio y las obligaciones pero también para el ocio y el descanso. No hay que sobrecargarlos con demasiadas actividades.
- Descubre cuales son sus habilidades artísticas o aquellas por las que tiene mayor interés.
- Procura que pase tiempo de ocio con otros niños, en el parque, practicando algún deporte, etcétera.
- Redacta una lista de actividades y juegos que potencien su creatividad y que puedan ser de su agrado e interés: títeres, disfraces, plastelina, pinturas, manualidades, inventar historias, cocinar, bailar, cantar, fotografiar…
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En resumen, todos los niños son creativos y lo único que necesitan es que alguien los guíe y les ayude a convertirse en adultos creativos. Un niño creativo será un adulto más feliz y sin límites auto impuestos.

8 de mayo de 2013

BENEFICIOS DEL USO DE LA PINTURA EN LA EDUCACIÓN INFANTIL


niño y pintura
Pintar es representar una imagen gráfica por medio de formas y colores. La finalidad de la pintura es triple: representativa, expresiva y decorativa.
La pintura ofrece al niño la posibilidad de iniciarse en el aprendizaje de una serie de nuevas técnicas dentro del campo de la plástica. Para el niño, pintar es cubrir una superficie con color, y es precisamente este elemento, el color, el que diferencia básicamente el dibujo de la pintura.
En la pintura, el niño se expresa por medio del color, sin obligarse a reproducir formas figurativas y abriendo así su imaginación a una gama innumerable de posibilidades.
La pintura ha sido siempre la técnica que ha adquirido mayor preponderancia entre todas las que se trabajan en el área de expresión plástica. Contribuye a un dominio del gesto manual y del espacio gráfico, permite el contacto del niño con una gama más amplia de materiales y la utilización de procedimientos muy diversos.
¿ Por qué enfrentar al niño, en sus primeros años, con una multiplicidad de útiles y técnicas? Si entendemos que la pintura es para el niño un medio de comunicación, debemos estimularle a que se exprese en las formas más variadas posibles. Pretendemos que los niños/as entren en contacto con diferentes materiales, útiles y procedimientos pictóricos, que enriquezca sus posibilidades de expresión a través de todos ellos, para que luego pueda elegir libremente aquéllos más acordes con su modo de ser, su habilidades o sus gustos.
El principio básico que debe presidir toda expresión pictórica, en la Educación Infantil, es que sea ante todo una actividad lúdica. De esta forma queda asegurada la motivación así como la vertiente expresiva, de proyección al exterior, del trabajo del niño.
Los beneficios de la pintura para los niños.
A través de la pintura los niños descubren a un medio lleno de colores, formas, trazos, y de imaginación. Simbolizan sentimientos y experiencias. La pintura estimula la comunicación, la creatividad, sensibilidad, y aumenta la capacidad de concentración y expresión de los niños.
La pintura como cualquier otro tipo de actividad es un aprendizaje que se puede enseñar a través del ejemplo. Si el niño está acostumbrado a ver a su papá o mamá pintando, seguramente se sentirá atraído por los pinceles, por las pinturas, lápices, colores, formas, etc. Jamás debemos olvidarnos de que los niños aprenden todo por imitación. Despertado el interés, ahora solo queda a los padres motivarlos y orientarlos en todo lo que sea posible.
Como motivar a los niños.
La pintura no define la edad. A partir del momento que el bebé consigue sujetar un objeto en la mano, podrá empezar a hacer garabatos, a dibujar y a pintar. Es sin duda uno de los ejercicios más gratificantes para el pequeño y sus padres. La pintura es una actividad que, como muchas, debe desarrollarse siempre bajo la vigilancia de un adulto, principalmente cuando la hace un niño muy pequeño. Nunca se sabe lo que se les puede ocurrir hacer con un pincel, un bote de pintura o un lápiz.
Existen muchas maneras de llevar al niño por el camino de la pintura. Una de las alternativas son los libros especialmente preparados para pintar. En ellos encontraremos una infinidad de dibujos de flores, muñecos, animales, etc., para que los niños los coloreen, incluyendo pintura y pincel. También hay libros que incluyen espumas para que los niños aprendan nuevas técnicas, y otros incluso contienen pinturas apropiadas para que los niños pinten con sus propios dedos o manos.
A partir de los 5 ó 6 años, los niños ya querrán crear, de una forma más libre y personal. La pintura es arte, y como tal, no debe ser una actividad repetidora ni condicionada a viejos patrones. Los cursos de pintura infantil también son recomendables. En ellos los niños pueden aprender a utilizar diferentes materiales y distintas técnicas.
A través de la pintura los niños descubren un mundo lleno de colores, formas, trazos y de imaginación. Las imágenes crean claridad de expresión. Dicen que muchas veces lo que muchos no consiguen decir con palabras. Simbolizan los sentimientos y experiencias. La pintura estimula la comunicación, la creatividad, sensibilidad y aumenta la capacidad de concentración y expresión de los niños. Será por eso que la pintura está también indicada en los tratamientos terapéuticos de los niños. Con la pintura se disminuye la ansiedad y se amenizan los miedos y las expectativas. A través de un pincel o de otra herramienta, los niños expresan sus inquietudes y sus emociones, se tranquilizan y serenan, y al mismo tiempo, desarrollan sus gustos y perfil artísticos.
En resumen, la pintura es beneficiosa para los niños porque:
1- Ayuda en el desarrollo de su individualidad y de su autoestima.
2- Fomenta una personalidad creativa e inventiva.
3- Desarrolla habilidades para resolución de problemas.
4- Organiza sus ideas.
5- Estimula su comunicación. La hace más efectiva.
6- Favorece la expresión, la percepción y la organización.
7- Desbloquea la creatividad.
8- Favorece la expresión de los sentimientos.
9- Serena y tranquiliza.
FUENTE: www.actividadesinfantil.com

24 de abril de 2013

LOS BENEFICIOS DE LA LECTURA EN VOZ ALTA PARA LOS NIÑOS

Los beneficios del libro para los niños son incalculables y para toda la vida. Lleva al niño a querer leer, a buscar saber, a adentrarse en el mundo del arte, del dibujo y de la imagen a través de las ilustraciones. Aumenta su habilidad de escuchar, desarrolla su sentido crítico, aumenta la variedad de experiencias, y crea alternativas de diversión y placer para él. De paso, el niño aprende a convertir fácilmente las palabras en ideas, imagina lo que no ha visto y hace con que consiga bucear en la situación emocional del personaje, probando sensaciones como el peligro, el misterio… El niño se divierte o llora a través de los libros. Aparte de esto, el niño aprende valores comunes.
La lectura en voz alta conlleva enormes beneficios, tanto para quien lee como para quien escucha. Para los niños leer en voz alta es especialmente significativo porque les anima a explorar los libros y a convertirse en lectores por sí mismos. Les ayuda a desarrollar la percepción auditiva y la concentración; les ayuda a adquirir un vocabulario amplio que les facilitará el aprendizaje de la lectura independiente y del lenguaje en general: estructuras gramaticales, estilos lingüísticos, etc. Además, aprenden una gran variedad de cosas sobre el mundo que los rodea y captan ideas y conceptos que les harán pensar por si mismos. Esto, en niños mayores, estimula la capacidad de razonar y la expresión oral. A partir de lo que les leemos, surgirán debates, dudas y preguntas de todo tipo, de manera que adquirirán la habilidad de formular y expresar sus pensamientos. El hecho de oír (y, sobretodo, de escuchar) lo que les leemos sin ver los dibujos correspondientes es un gran estímulo para el desarrollo de la imaginación y la creatividad. En su mente, pondrán imagen y color a lo que oyen y, quizás, cambiarán el final o incluso el argumento, inventando de este modo sus primeras creaciones propias.
Los principales beneficios para los niños de la lectura en voz alta  son los siguientes:
-  Ejercita la imaginación.
-   Aporta conocimientos conceptuales (colores, formas, sonidos, letras, números).
-   Despierta en los niños ideas nuevas y conceptos culturales, permitiendo que se desarrolle su curiosidad y su capacidad crítica, así como sus propios intereses e identidad.
-   Proporciona a los niños información y comprensión del mundo.
-   La lectura en voz alta puede eliminar la falta de concentración, al tiempo que, al escuchar, aumenta la comprensión.
-   Cuando los niños escuchan, se mejora su capacidad de autoexpresión. Al aprender vocabulario nuevo, podrán expresar sus ideas y sentimientos. Dichas habilidades para comunicarse son cruciales para el éxito en la vida.
-   Leer a los niños les anima a leer por sí mismos. La habilidad y el deseo de leer pueden mejor mucho la calidad de la vida de una persona.
-   Articular el texto con la propia experiencia: un texto evoca en los lectores episodios vividos o conocidos a través de los relatos de otros; de este modo el nuevo texto cobra un significado particular para cada miembro del auditorio.
-   Incorporar vivencias y experiencias ajenas: el intercambio entre el auditorio permite contrastar las propias vivencias con las de otros, enriqueciendo así al propio texto.
-   Discutir, contrastar, opinar: las situaciones y los personajes del relato dan lugar a distintas interpretaciones que permiten un intercambio enriquecedor.
-   Acceder a obras a las que no podrán acceder solos, ya que se las ofrece un lector competente.
-   Superar el miedo, aumentar su autoconfianza, ya que si todos intervienen y opinan sin sentirse sancionados,  su intervención se produce de manera natural sin ser forzado.
-   Desechar juicios apresurados, reflexionar: el debate favorece una actitud reflexiva y una escucha atenta de lo que otros dicen.
-   Disfrutar el derecho al placer del texto.
A través de la lectura, el niño desarrolla su personalidad, formando criterios, refuerza la escritura, y le ayuda a relacionarse mejor socialmente. Hoy día parece ser que el interés por la lectura ha experimentado un crecimiento por parte de los niños. Las editoriales de libros infantiles no solo aumentaron la cantidad de productos como también mejoraron su calidad. Si damos un paseo por las librerías y bibliotecas infantiles, podemos encontrar una infinidad de libros vestidos con las más curiosas ilustraciones, rellenos de los temas más interesantes… ,cada vez son más atractivos para ellos.
Además de esa oferta de libros, se nota también que se han creado espacios de lectura exclusivamente para los niños en las escuelas, bibliotecas, etc. Asimismo, si los libros ocupan espacio incluso en muchas habitaciones de niños, desde su edad más temprana, y los padres dan ejemplo y fomentan desde casa la lectura diaría, logrando que los pequeños vayan construyendo un buen hábito lector, será un hecho muy beneficioso para ellos
FUENTE: www.actividadesinfantil.com

20 de marzo de 2013

Una biblioteca que crece con su hijo


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Día 13/01/2013
Los libros deben acompañar el desarrollo evolutivo del pequeño desde sus primeros meses de vida.
Ningún experto lo duda: el contacto con los libros es primordial desde la cuna. La lectura estimula el desarrollo de los niños, la imaginación, la creatividad, es una forma de afecto, les ayuda a conocer y entender el mundo que les rodea... Los libros son una forma privilegiada de atender a todas sus necesidades. Por eso, se aconseja a los padres que, desde que nacen, generen en sus hijos la sensación de que la lectura se produce en un ambiente bienestar.
Los libros ayudan en el conocimiento, pero no hay que olvidar que también ofrecen un contenido lúdico, es una forma de divertirse, de soñar, de imaginar, de reír... Y para cada edad, y para cada niño, hay libros acordes a su desarrollo. Que sean grandes lectores dependerá en gran parte de los padres. Ellos deben conocer cuáles son los intereses y necesidades de sus hijos; dar ejemplo en casa; leer a los pequeños incluso cuando solo balbucean; llevarles a librerías, bibliotecas; acompañarles en la elección del libro (buscando información en internet o aceptado los consejos del librero), conversar con los niños sobre los libros y nunca convertir la lectura en un castigo.
Tres expertas ofrecen consejos para saber cuáles son los libros más adecuados según la edad: Eliana Maridueña, de la editorial Juventud; Isabel Carril, directora de publicaciones generales de la editorial Bruño y Elsa Aguiar, responsable de contenidos de literatura infantil y juvenil de la editorial SM.

De 0 a 3 años

Cuanto antes mejor, aconsejan los expertos. Desde que nacen, los bebés pueden familiarizarse con los libros. «No focalizan la mirada, ni siquiera pueden sostenerlos, pero pueden entender su musicalidad y la poesía de las canciones», asegura Elsa Aguiar, responsable de contenidos de literatura infantil y juvenil de la Editorial SM. «Lo más importante es generar en el niño la sensación de que la lectura se produce en un ambiente de bienestar, relajado, íntimo y amoroso. Que es algo gradable. Por eso, es importante mirarle a los ojos cuando le leamos», añade.
Y la oferta para esta etapa tan temprana es amplísima. Eso sí, son libros que siempre deben garantizar su seguridad. «Que no contengan piezas pequeñas, ni materiales tóxicos», advierte Isabel Carril, directora de publicaciones de la editorial Bruño. «De cartón y con las puntas redondedas, que pesen poco para que puedan cogerlos con sus manitas», explica Eliana Maridueña, del departamento de Comunicación de la Editorial Juventud. Es una forma de favorecer su psicomotricidad.
Desde libros de plástico para el baño, mordedores, hasta otros que contienen diferentes texturas, sonidos, de grandes imágenes, con colores vivos que contrasten para que puedan distinguir mejor...
Deben ser libros que ayuden a despertar los sentidos y que favorezcan su desarrollo evolutivo, sobre todo psicomotriz y socioemocional... El libro se convierte en un juego más, en un elemento natural que forma parte de su entorno.
A partir del año funcionan ya determinados personajes, sobre todo animales que permiten a los bebés desarrollar afecto ya que se apengan a ellos. Libros con solapa y ya con palabras que el niño asocia a una imagen. Es una forma de comenzar a desarrollar vocabulario para cuando a los dos años explote el lenguaje.
A partir de los dos años ya se juga con las palabras, el niño comienza a hablar. Es entonces cuando los niños empiezan a identificar objetos, aprenden formas, incluso emociones básicas (triste, enfadado, alegre), rutinas de su día a día (levantarse, ir al cole, comer, irse a dormir, cepillarse los dientes), los primeros números, el abecedario, las estaciones, los colores... «Todo para empezar a controlar el mundo en el que viven. Son libros que el adulto puede leer, escenificar y ayudar al niño a entenderlo», asegura Elsa Aguiar. A partir de ahora se pueden empezar a contar los primeros clásicos adaptados.

De 3 a 6 años

Además de seguir desarrollando todas las capacidades anteriores, en esta etapa se produce un giro fundamental. El lenguaje, su vocabulario, crece por momentos, pero también «es la etapa de iniciación a la lectura, lo que llamamos la prelectura. Y no hay prisa, pero es fundamental enriquecer su vocabolucario, que el niño entienda el mensaje de los libros, con frases sencillas. Para eso se puede apoyar en otros elementos como ilustraciones», asegura Isabel Carril.
A esta edad, los pequeños entienden los libros con una historia y con imágenes, pueden seguir los dibujos acordes con lo que se les está contando. Les encanta ver libros tridimensiones, imaginativos y también de la vida cotidiana, se puede empezar a introducir en valores, en la inteligencia emocional... Disfrutan con libros participativos, de juegos o creativos así como los que tienen canciones, adivinanzas y rimas fáciles. Empiezan a captar los primeros conceptos básicos.
Hay que seguir trabajando los hábitos pero ahora se puede hacer de forma diferente: un cuento para el niño que le cuesta coger el sueño, o que no quiere ir al cole, o que se le escapa el pipi por la noche. También se pueden empezar tratar los miedos: a la oscuridad, a los monstruos...
Hay que empezar a estimular la fantasía. «La imaginación tiene que estar presente siempre, porque los niños hasta que no son mayores no distinguen demasiado entre realidad y fantasía. Hay que desarrollar eso y vacunarles para que no pierdan la capacidad de crear y soñar con otros mundo», recomienda Elsa Aguiar.
Saciar su curiosidad es otro de los objetivos en esta etapa: dar respuestas a sus preguntas; de dónde viene la leche o el yogur, o por qué cambian de color los semáforos.
Y nunca hay que olvidar el humor, como apunta Eliana Maridueña, que les gusta mucho.
«Hay muchas vías de entrada en la lectura, se trata de crear lectores y el camino es distinto para cada niño», dice Elsa Aguiar.

13 de marzo de 2013

CONSEJOS PARA CONTAR CUENTOS

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Cualquiera puede detenerse un instante y sentarse a leer o inventar un cuento. Elegir la ocasión y lugar apropiados hará el momento más agradable aún.

A la hora de contar un cuento, debemos desechar la imposición al niño. Tampoco es buena idea hacerlo cuando está cansado o hambriento. Las prisas no son deseables. Algunos elementos a tener en cuenta para pasar un agradable rato de lectura en compañía:
 
  
  • Escoger un lugar cómodo tanto para quien lee como para quien escucha, bien iluminado para leer.
  • Tomar en cuenta la opinión del niño en el momento de elegir el cuento o temática. Así se implicará desde un principio y descubriremos cuáles son sus gustos e inquietudes.
  • Iniciar la historia con una frase introductoria del tipo ‘Érase una vez…’, ‘En un reino muy lejano…’, ‘Hace muchos, muchos años…’. El final feliz es imprescindible.
  • Narrar de forma animada con buena entonación y alegría, cambiando la voz según los diferentes personajes, gesticulando si es preciso y usando onomatopeyas. Todo ello servirá para atraer la atención del niño, además de para explicar mejor la historia y fomentar la imaginación.
  • Estar pendiente de sus reacciones según avanza la historia. Hacer pausas para explicar algo o para cerciorarse de que está entendiendo el mensaje no supone ningún problema.
  • Si el niño sabe leer, unos días puede oír el cuento y otros leerlo él mismo. También se aconseja escuchar audiocuentos y comentarlos.
  • Probablemente pida repetir escenas o el cuento entero, a lo que el narrador debe responder con el mismo entusiasmo que la primera vez, utilizando las mismas palabras.
  • Una vez finalizado, preguntar al niño sobre la historia, dónde sucede, cómo son los personajes, en qué se parecen o diferencian, si le ha gustado o no, etc.
  • Más tarde o al día siguiente, pedirle que dibuje algo relacionado con el cuento para que pueda expresar sus intereses o expectativas.
  • Enseñarle a cuidar el material (coger los libros con las manos limpias, tratarlos con cuidado para que no sufran desperfectos, no escribir ni dibujar en ellos…) y a ser ordenado.
http://www.literaturasm.com

6 de marzo de 2013

PAUTAS PARA ELEGIR LECTURAS DE 0 A 5 AÑOS

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El amor por los libros y la lectura es un hábito que se puede fomentar desde los primeros momentos de la vida de un niño. Es evidente que captar la atención de un bebé no es tarea fácil por lo que tendremos que elegir bien.
 
Otros factores que facilitarán que el niño adquiera el hábito lector es la manera en la que se le ofrece el contacto con el libro: hay que buscar que el niño tenga un buen estado de ánimo, que esté receptivo a la lectura, que no lo vea como una obligación..., y que el libro sea de su interés y adaptado a su edad.
  
Un libro recomendable debe reunir diversas características como las siguientes:
  • El texto debe ser breve y claro para que el niño no pierda interés en la historia.
  • Una buena historia invita a la participación del niño o a que se identifique con los personajes o las situaciones.
  • Un libro que juegue con el lenguaje, con repeticiones sencillas, rimas, onomatopeyas o palabras sonoras, ayuda a llamar la atención del pequeño.
  • Tanto las ilustraciones, como los materiales o el formato del libro también son importantes a la hora de elegir.
  • Los colores vivos y los contrastes, así como las diferentes técnicas de ilustración (dibujo, fotografía collage…) ayudan a establecer un lazo de comunicación con el niño.

Además, debemos tener en cuenta que existe un tipo de libro para cada ocasión:
  • Libros blandos, de tela o plástico, o duros de cartón con punta redondeada para ser manipulados por los propios niños.
  • Libros para narrar y enseñar conceptos y valores, como es el caso de los cuentos tradicionales que todos hemos escuchado alguna vez. Este tipo de historias acercan a los pequeños al mundo que les rodea.
  • Libros para jugar con desplegables, piezas móviles, troqueles y sorpresas varias que animan al niño a tomar parte activa en el relato. 
Por último, según crece el bebé, sus capacidades, intereses y necesidades también varían, por lo que las lecturas escogidas tendrán que adaptarse a dichos cambios.

Niños de 0 a 3 años

Para un bebé de pocos meses son adecuados los libros blandos, como los de tela, y de dimensiones reducidas para que los pueda coger o chupar sin riesgos. De entrada, nanas y canciones pegadizas para reconocer las partes del cuerpo son recomendables.

De 6 a 12 meses es buen momento para los libros-juguete de materiales resistentes y de fácil manejo en los que el niño pueda advertir objetos o personajes de su entorno.

Entre 1 y 2 años podemos escoger libros en los que la imagen predomine sobre el texto, con ilustraciones de todo tipo.

De 2 a 3 años es el momento en el que el niño comienza a disfrutar de historias secuenciadas. Mientras se las leemos podemos motivarle para que se exprese y dé sus puntos de vista sobre los hechos de la narración.

Niños de 3 a 5 años

Un libro para niños de estas edades debe, ante todo, entretener. Las ilustraciones son fundamentales para captar la atención y facilitar la comprensión de la historia. En cuanto al texto, debe ser breve con un lenguaje sencillo y sonoro, en tanto que el esquema de la trama ha de seguir la secuencia comienzo-sucesos-desenlace. Se recomiendan:
  • Libros participativos en los que el niño busca un personaje u objeto o repite una frase.
  • Libros informativos sobre colores, contrarios, formas, números, animales...
  • Libros troquelados o desplegables para el juego creativo.
  • Libros con personajes llamativos cuyas personalidades estén diferenciadas (alegre, triste, simpático, tierno, travieso, inteligente...).
  • Libros que traten temas con los que el niño se sienta identificado y le ayuden a superar sus temores (ir al médico, a la escuela, dormir a oscuras, comer verduras...).
  • Libros con formatos y contenidos variados y más complejos para primeros lectores, como adivinanzas, libros de preguntas y respuestas, cuentos populares...
http://www.literaturasm.com

27 de febrero de 2013

La importancia de contar cuentos

Narrar en voz alta un relato a un niño supone una actividad de gran valor intelectual, cognitivo y emocional, que todo padre o educador debería poner en práctica cuanto antes. Además de todo esto, es una magnífica forma de crear complicidad y de estrechar vínculos afectivos entre unos y otros.
 
Sin duda, para muchos de nosotros el ritual de nuestros padres o abuelos de leernos un cuento es uno de los recuerdos más entrañables de nuestra infancia.

Veamos a continuación otros beneficios de leer cuentos desde una edad temprana:
  1. Cuanto antes entren los libros a formar parte de la vida de un niño, mejor. El hábito lector es imprescindible para realizarse personal y socialmente. De ello dependerá mucho el interés de los padres por poner libros a mano y de dar ejemplo leyendo a su vez.
  2. Los cuentos estimulan la fantasía, la sensibilidad, la memoria y la expresión.
  3. Ayudan a desarrollar el lenguaje, ampliando vocabulario, modelos expresivos nuevos y disipando dudas de construcción gramatical, además de despertar el intelecto, aumentando la percepción y la capacidad de comprender.
  4. Los niños aprenden a escuchar con atención y a ser pacientes, elementos primordiales para el aprendizaje.
  5. Los cuentos mejoran el conocimiento espacio-temporal (dónde y cuándo sucede, qué ocurre antes y qué después…).
  6. Fomentan la empatía o capacidad de ponerse en lugar del otro.
  7. Transmiten valores como la constancia, la amistad, la modestia, la honestidad, la lealtad, etc.
  8. Enseñan a identificar emociones como el miedo, el amor, la frustración, la ira, la envidia o el deseo.
  9. El niño se identifica con personajes y situaciones de las historias, lo cual le ayuda a afrontar retos y miedos con una visión más amplia. Asimismo, le facilita la resolución de problemas.
  10. Todo niño desea la atención de sus padres y pasar tiempo con ellos, y el rato de contar un cuento incrementa la comunicación y la confianza entre ambos, lo que a la larga también mejora la autoestima del pequeño.
http://www.literaturasm.com